EL DÍA ANTERIOR A UN EXAMEN:

Aunque es difícil dar pautas concretas que sirvan para todo el mundo, ya que cada alumno es diferente, se pueden ofrecer algunos consejos a modo orientativo que ayuden a mantener la calma ante el estrés de los exámenes:

  • No aprendas cosas nuevas; es necesario que el proceso de estudio haya concluido al menos 24 horas antes del examen.
  • Dedica tiempo a descansar o hacer alguna actividad que te guste (pasear, practicar algún deporte, escuchar música,…)
  • Intenta pasar el día lo más relajado posible.
  • Evita todo tipo de emociones fuertes o violentas (por ejemplo, alguna discusión), ya que tienden a hacer olvidar lo ha aprendido con una mayor facilidad.
  • Prepara todo lo necesario para el examen (calculadora, lápiz, DNI, …) para que a última hora no tengas que preocuparte por estos detalles.
  • Organízate para salir de casa con tiempo suficiente y no entrar nervioso al examen por llegar apurado. Siempre puede haber imprevistos de última hora. Tenlos en cuenta.
  • Respeta el horario habitual de sueño. Evita el nerviosismo y la tensión que provoca el insomnio.

DOMINAR LOS PENSAMIENTOS NEGATIVOS ANTES Y DURANTE EL EXAMEN

Estar motivado y con ganas de hacerlo bien es importante, pero sin que suponga perder el control de uno mismo. Esto no es fácil. Determinadas personas de por sí tienden a ponerse demasiado nerviosas cuando se examinan, incluso dejando el examen sin completar pese a tener los
conocimientos y/o habilidades necesarias.

El problema es que no hemos trabajado el control de pensamientos negativos (frenando tal pensamiento o sustituyéndolo por otros más adecuados) y el autocontrol fisiológico (a través de la respiración profunda y/o la relajación). Los pensamientos negativos tienden a minar nuestra confianza, presionarnos, obsesionarnos, distraernos, confundirnos; y en la mayor parte de los casos somos nosotros mismos los causantes de tanto comecocos.

La relajación y la respiración profunda son dos estrategias de autocontrol muy útiles para mantenerse tranquilo ante una situación estresante. Para que sean efectivas, es necesario haberlas practicado con anterioridad.

EL DÍA DEL EXAMEN RECUERDA

  • Estar descansado.
  • No repasar a fondo el mismo día.
  • Controlar la tensión emocional que genera pensar en el examen.
  • No hablar del examen antes de empezarlo.
  • Entender correctamente las instrucciones antes del examen.

MENTE EN BLANCO

Si durante el examen te quedas en blanco no te preocupes y recuerda que la única forma de superar este bloqueo ocasionado por los nervios es disminuyendo el nivel de ansiedad a través de la relajación y la respiración. Cierra los ojos e inicia una serie de respiraciones profundas y lentas que te ayuden a relajarte. Concéntrate en alguna imagen agradable, imaginando que te encuentras en un sitio que te resulte muy placentero. Cuando estés
más tranquilo procura recordar, pero manteniéndote relajado.

¿CÓMO REALIZAR EL EXAMEN?

Asegúrate de entender perfectamente las instrucciones del examen antes de empezar a resolver cualquier problema o contestar cualquier cuestión.

  1. Haz una primera lectura general de todas las preguntas.
  2. Comienza contestando aquellas que sabes sin extenderte demasiado, con la información que claramente se te pide. Después si queda tiempo, ya las completarás. Después pasa a las preguntas que crees que no sabes (o dominas menos).
  3. Lee cada pregunta lenta y cuidadosamente antes de marcar o escribir nada. Si te encuentras confuso o confundido, también puedes volver a leerla por si has omitido algún detalle importante.
  4. Ten cuidado de no dar la impresión de estar copiando.
  5. No te preocupes si hay personas que acaban antes que tú. Tómate el tiempo necesario para hacerlo de forma adecuada.
  6. No trates de ser el primero en terminar. Si te sobra tiempo, repasa las preguntas para evitar posibles descuidos.

EL EXAMEN TIPO TEST

  • Empieza leyendo de forma ordenada y sin prisa todas las preguntas del examen y contesta aquellas en las que no dudas de la respuesta.
  • Marca con una señal las preguntas sobre las que se tenga una duda razonable, para volver sobre ellas en una segunda vuelta. Antes de dedicar tiempo a pensar sobre estas dudas, es necesario haber completado todas aquellas preguntas que nos sepamos.
  • Cuando hayas terminado la primera pasada, da una segunda vuelta para responder aquellas más asequibles entre las que te dejaste y por último dedica el tiempo sobrante a las cuestiones que se te resistan.
  • Cuenta el número de preguntas dudosas y distribuye e tiempo que queda de examen entre estas cuestiones, para razonar cada una de ellas.
  • Deja unos minutos para revisar el examen. Cuando lo repases cambia la respuesta dada si compruebas que te equivocaste y anúlala si estás convencido del error cometido.
  • Repasa todas las respuestas.

Como consejos recuerda que:
• Procede por eliminación de alternativas.
• Presta especial atención a las palabras claves: siempre, a veces, ninguno, todos, igual, pocos.
• Entérate si se penalizan los errores. Si se penalizan no contestes las preguntas si no sabes la respuesta.
• Entérate de cuantas respuestas son válidas en cada pregunta (es decir, si puede haber más de una alternativa correcta por pregunta).

EL EXAMEN TIPO TEMA (DESARROLLO)

  • Antes de empezar a contestar esta prueba, es necesario leer de forma comprensiva todas las preguntas, anticipando qué habría que contestar en cada una de ellas. Después empezaremos por la pregunta que mejor nos sepamos, con el fin de relajarnos un poco al ver que las cosas van saliendo bien.
  • Realiza un pequeño esquema del contenido de la pregunta, siguiendo el esquema que realizaste para estudiarlo, para organizar la información. Así evitarás que se te olviden las ideas y sabrás en cada momento lo que te queda por completar en el tiempo disponible.

También es recomendable:

  • Presentar al principio los aspectos más relevantes del tema.
  • Desarrollar en cada párrafo una única idea o concepto.
  • En el último párrafo, retomar de nuevo los aspectos más importantes a modo de conclusión.
  • Distribuye el tiempo del que dispones entre las preguntas. De nada sirve agotar todo el tiempo dejando una sola pregunta perfecta si no contestamos ninguna más.
  • Reserva unos minutos para repasar el examen, leyéndolo sin prisa y prestando especial atención a la ortografía.
  • Lee las preguntas prestando mucha atención a lo que se te dice. Detente en las palabras claves que explican lo que has de hacer: comparar, contrastar, clasificar, definir,esquematizar, justificar, relacionar…
  • Comienza a responder, si puedes, por la pregunta que mejor conozcas.
  • Si ves que dispones de poco tiempo para responder a una pregunta, no la dejes en blanco, haz un esquema, bosquejo o resumen para indicar al profesor que conoces la respuesta.
  • Evita los dos errores típicos de este tipo de examen: contestar telegráficamente o desarrollar un punto en exceso en detrimento de los demás.
  • Deja espacio en blanco entre preguntas y entre los párrafos más importantes, así podrás volver sobre ellos y anotar lo que olvidaste.
  • La presentación del examen ha de ser aceptable y el texto ha de estar escrito con letra bien legible.
  • Antes de entregar el examen, dedica unos minutos a repasar.

DESPUÉS DEL EXAMEN

Una vez entregado el examen es conveniente disfrutar de un mínimo descanso y relajación antes de la siguiente prueba. Sal al exterior, pasea y, sobre todo, NADA de comentar con otros compañeros las respuestas. Trata de mantenerte tranquilo hasta el próximo examen.

¡Ánimo y mucha suerte a todos!

Matened la calma y recordad que podéis hacerlo genial 🙂

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