Actualizado: septiembre de 2026

Cómo mejorar tu ortografía antes de la PAU

Nadie mejora su ortografía leyendo reglas. Se mejora escribiendo, equivocándose y viendo dónde se ha fallado. Aquí tienes siete cosas que sí funcionan y seis dictados con audio para comprobar por dónde flojeas de verdad. 💜

  • Siete consejos que funcionan
  • 6 dictados con audio
  • Lectura: 7 min
Pizarra con dudas de ortografía

Lo esencial

  • La ortografía se entrena escribiendo, no leyendo reglas
  • Cada persona falla cinco o seis palabras, no cuatrocientas
  • Lo primero es averiguar cuáles son las tuyas
  • Los dictados son la forma más rápida de descubrirlo
  • En el examen escribes a mano: entrena así
  • Y sí, la expresión escrita se valora en la PAU
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Por qué esto puntúa

Igual piensas que la ortografía es cosa de Lengua. Pues no. En la PAU también se valora cómo expresas por escrito tus respuestas. La normativa establece que los criterios de corrección deben tener en cuenta, entre otros aspectos, la coherencia, la cohesión, la corrección gramatical, léxica y ortográfica y la presentación.

Cuando una pregunta o tarea exige producir un texto, estos aspectos deben representar al menos el 10 % de la puntuación de esa pregunta o tarea. La forma concreta de aplicarlos depende de la materia y de los criterios establecidos para cada convocatoria.

En Lengua Castellana y Literatura II, además, los errores ortográficos y de expresión pueden suponer una penalización importante.

Y hay algo que se olvida: una respuesta llena de faltas se entiende peor. Aunque el corrector no reste por ortografía, si no te entiende no te puede puntuar.

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🎯 Siete consejos que sí funcionan

  1. Averigua cuáles son tus palabras. Nadie falla cuatrocientas palabras. Cada persona falla cinco o seis, siempre las mismas. Hasta que no sepas cuáles son las tuyas, estás estudiando a ciegas. Los dictados de más abajo están para eso.
  2. Haz tu lista, no copies una de internet. Cuando falles una palabra, apúntala. En el móvil, en la última página del cuaderno, donde sea. Una lista de diez palabras tuyas vale más que una de cuatrocientas ajenas.
  3. Escribe a mano. En el examen no hay corrector automático, y la mano tiene memoria propia. Si siempre escribes en el ordenador y te corrige solo, el día del examen no vas a saber cómo se escribía.
  4. Lee lo que te dé la gana. Es el consejo que más funciona y el que peor se explica. No se trata de leer clásicos por obligación: se trata de que tus ojos vean cada palabra bien escrita tantas veces que un día dejes de dudar. Y eso pasa igual leyendo un cómic que leyendo a Cervantes.

    Por si no sabes por dónde empezar, unas cuantas que enganchan de verdad:

    • Arrugas, de Paco Roca. Un cómic valenciano sobre el alzhéimer que te deja tocado. Se lee en una tarde y no se olvida en años.
    • Persépolis, de Marjane Satrapi. La revolución iraní contada por una niña, en viñetas en blanco y negro. Suena denso y es todo lo contrario.
    • El nombre del viento, de Patrick Rothfuss. Si lo que quieres es que te absorba y perder la noción del tiempo, es este.
    • Crónica de una muerte anunciada, de García Márquez. Te dicen quién muere en la primera línea y aun así no puedes parar. Son ciento veinte páginas.
    • Rebelión en la granja, de Orwell. Unos animales montan una revolución. Parece un cuento infantil hasta que entiendes de qué va.
    • El corazón helado, de Almudena Grandes. Dos familias y dos versiones de la misma historia: la guerra que nos contaron y la que pasó de verdad. Son muchas páginas, pero se van solas.

    Y una cosa curiosa: seguro que te sabes cómo empieza el Quijote aunque no lo hayas leído. Así funciona esto. Lo que lees suficientes veces se te queda, y con la ortografía pasa exactamente igual.

  5. Busca la familia de la palabra. Si dudas, piensa en otra palabra de la misma familia que tengas clara. ¿Movilidad o mobilidad? Viene de móvil. ¿Absorber o absorver? Piensa en absorbente. Funciona muchísimas veces.
  6. Reserva cinco minutos al final del examen. No para pensar más, sino para releer. Una lectura tranquila caza la mitad de las faltas, que casi siempre son de prisa y no de ignorancia.
  7. Usa el diccionario cuando dudes de verdad. El diccionario de la RAE está en línea y es gratis. Y si la duda es de uso y no de escritura, la sección de dudas de la RAE la resuelve.

¿Y los correctores automáticos? Como apoyo, bien. Como muleta, mal. Detectan lo evidente pero no distinguen haya de halla, ni sino de si no, porque las dos formas existen. Y en el examen no los tendrás.

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🎧 Seis dictados para descubrir tus fallos

Estos dictados los hemos grabado nosotras, y los textos son de asignaturas de la PAU: Biología, Química, Historia, Historia del Arte y Filosofía. Así repasas ortografía y contenido a la vez.

Cómo funcionan: escuchas el audio las veces que quieras y rellenas los huecos. Se corrigen solos y te dicen al momento qué has fallado.

Hazlo bien: escúchalo entero primero, sin escribir. Luego rellena. Y apunta las que falles, que esas son las tuyas.

1. Biodiversidad · La b y la v

Las dos suenan igual, así que aquí el oído no sirve de nada.

2. Química · La h y las letras s, c, x y z

La hache muda, la que no se oye y por eso se olvida.

3. Historia · Tildes y mayúsculas

Ojo con los meses y los días de la semana.

4. Historia del Arte · Juntas o separadas

Un espacio de más o de menos y la frase cambia de significado.

5. Filosofía · Tildes diacríticas y homófonas

Nivel alto. Aquí una tilde cambia lo que significa la palabra.

6. Reto final · Ortografía avanzada

El más difícil de los seis. Si lo sacas entero, puedes presumir.

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📚 Y ahora, a por tu punto flojo

Ya sabes qué fallas. Ve directamente a lo tuyo, que estudiar lo que ya te sabes no sirve de nada.

Y la lista de siempre a mano: más de 180 palabras y expresiones difíciles de escribir, agrupadas por el tipo de duda, con ejercicios y un PDF para imprimir y colgar.

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Si lo que falla es la expresión, no la palabra

Hay una diferencia entre no saber si hervir va con b o con v, y no saber ordenar una idea en un párrafo. Lo primero se arregla con una lista. Lo segundo, escribiendo y con alguien que te corrija.

Es lo que hacemos en clase: escribes, te lo corregimos con los criterios oficiales y te decimos exactamente qué mejorar. No «está bien» o «está mal», sino dónde y por qué.

Clases presenciales de Lengua en Valencia, con grupos reducidos, y también en línea en directo. En los dos casos las clases se quedan grabadas.

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